En Chile y a lo largo de Sudamérica, la percepción de los Estados Unidos bajo el mandato del presidente Trump es que es hostil a la inmigración, en particular con los inmigrantes procedentes de Sudamérica. Sin embargo, los chilenos se benefician de un estatus especial cuando se trata de la inmigración a Estados Unidos gracias a un programa de exención de visa que permite a los chilenos viajar a EE. UU. sin una visa. Para los emprendedores e inversores, esto representa la oportunidad de establecer un negocio y potencialmente obtener una residencia permanente o incluso la ciudadanía.

Para los emprendedores que son capaces de realizar una inversión sustancial en un negocio o emprendimiento comercial en los EE. UU., la visa EB-5 es a menudo una de las mejores opciones. Conocida como la visa “dorada”, la visa EB-5 requiere una inversión entre $500 000 y $1 000 000, dependiendo de dónde se realice. Existen numerosos requisitos para cumplir con una visa de inversión EB-5, tales como demostrar el origen de los fondos utilizados para la inversión. Sin embargo, si esta es aprobada, entonces el inversor puede calificar para una green card y en definitiva, para la ciudadanía. Además, el cónyuge e hijos no casados menores de 21 años de edad del inversor pueden calificar para una residencia permanente y ciudadanía como parte de este programa de visas. Este programa es altamente popular en todo el mundo y puede ser una manera de hacer una inversión rentable a la vez que se obtiene la residencia permanente y la ciudadanía.

Para los inversores chilenos que quieran venir a los Estados Unidos a fin de desarrollar y dirigir un emprendimiento comercial, una visa E-2 puede ser una mejor opción. Si bien la visa E-2 no califica a un emprendedor para un estado de residencia permanente, esta puede ser renovada indefinidamente mientras que el inversionista permanezca en los EE. UU. para administrar su empredimiento. Una visa E-2 también le permite al cónyuge e hijos no casados del inversor ingresar a los Estados Unidos para vivir, asistir a instituciones educativas y trabajar. Para calificar, el emprendedor debe realizar una inversión sustancial en un negocio o empresa comercial. Si bien no hay un umbral específico para esta cifra, debe ser suficiente para que el negocio sea viable. El negocio también debe ser real, operativo y no marginal. La visa E-2 le da a los emprendedores chilenos una cantidad de posibilidades de inversión, tales como abrir una franquicia, para poder mudarse a los Estados Unidos.

Una tercera opción es una visa L-1, la cual le permite a los chilenos que son propietarios de, o trabajan para, una compañía en Chile obtener una visa abriendo una oficina o negocio nuevo en los Estados Unidos. Para calificar, el solicitante debe haber trabajado para la compañía por al menos un año en una función ejecutiva o gerencial, o como un empleado con conocimiento especializado. La compañía debe seguir realizando negocios en los Estados Unidos mientras el solicitante resida allí. Este tipo de visa es válido por 7 años (para ejecutivos o gerentes) o por 5 años (para empleados con conocimientos especializados). Sin embargo, si la oficina es nueva, la visa inicial solo será válida por un período de 1 año, con el potencial de renovarla. Una visa L-1 para un gerente o un ejecutivo puede ser convertida en una residencia permanente. El cónyuge e hijos menores a 21 años de edad pueden acompañar al titular de la visa L-1 a los Estados Unidos. Para los emprendedores chilenos, abrir una oficina nueva en los Estados Unidos puede ser una manera de mudarse ellos mismos a los EE. UU. para administrar la oficina y para eventualmente obtener una residencia permanente para ellos y sus familias. La inversión requerida para esta visa dependerá del costo de administrar tanto el negocio en Chile como operar una oficina en EE. UU. o un negocio en los Estados Unidos.

Si bien el clima para la inmigración es más difícil en los EE. UU. de lo que ha sido en el pasado, existen numerosas maneras en que los chilenos pueden inmigrar a los Estados Unidos. Esto es así para aquellos que son lo suficientemente conocedores para buscar oportunidades de inversión en el exterior, una decisión que puede no solo llevar a obtener ganancias financieras, sino el potencial de obtener una green card o ciudadanía de los EE. UU.